Cuando la ciencia potencia el desarrollo del marketing.
En tiempos de multidisciplinas, donde las ciencias trabajan de manera colaborativas entre ellas, quiero dedicar estas líneas para hablar del neuromarketing, donde las neurociencias trabajan al servicio del marketing.
Haciendo un poco de historia, el término neuromarketing es empleado por primera vez en el año 2002 por el Dr. Ale Smidts de la Universidad de Rotterdam, quién es ganador del premio nobel de economía de ese año. Aunque cabe destacar que en realidad es Gerald Zaltman, de la Universidad de Harvard, el primero en aplicar el FMRI -Resonancia Magnética Funcional (una de las técnicas neurocientíficas más empleadas) en sus investigaciones relacionadas al marketing.
Pero para ser claros y entender, el neuromarketing se refiere a la ciencia del marketing que mediante la utilización de herramientas brindadas por la neurociencia busca conocer las emociones de los consumidores, el modo en que ellos piensan y qué causas determinan las distintas tomas de decisiones que en la mayoría se ubican en el inconsciente (Zaltman, 2004).
Gracias a la neurociencia es posible acceder a los niveles de emoción que tiene una persona cuando se encuentra frente un producto, una publicidad, un video, en la web, etc. El objetivo de las empresas es conseguir que esos niveles emocionales se mantengan elevados, por ejemplo cuando el consumidor se encuentra frente a un anuncio publicitario, ya sea gráfico o digital. De este modo se consigue con más seguridad el éxito en las ventas.
El neuromarketing intenta comprender los niveles de atención que tienen los consumidores frente a la cantidad de estímulos que reciben y busca captar su interés a través de las emociones. La información que se obtiene mediante el escaneo cerebral le permite al emisor tener acceso a las sensaciones del consumidor, sus miedos, sus sentimientos, y sus deseos para ofrecerle a éste un producto o servicio en base a lo que su inconsciente demande.
Las bases de la estrategia de neuromarketing según Ana Martín del Campo Fernández-Paniagua (2023) son:
- Acercarse al consumidor: para crear un vínculo más cercano y consolidado.
- Diferenciarse de la competencia: para hacer que te recuerden más.
- Conectar con la parte más humana de la empresa: la mejor manera de conseguir engagement y fidelidad.
- Ser positivo: se conecta mejor con los usuarios, y traslada ese sentimiento a la marca.
El neuromarketing ya tiene más de 20 años de existencia y se sigue desarrollando. Prometo escribir más sobre este tema tan apasionante, incluyendo los métodos que se usan específicamente.
Mientras tanto, debatamos sobre el neuromarketing en general: cómo ven el futuro de las ventas bajo esta lógica? el rol humano que lugar ocupa?
